5 ene. 2011

Alejandro y el rey Melchor

De Alejandro Magno, el gran conquistador de Asia y discípulo de Aristóteles, se inventaron muchas historias. Por eso, su fama se extendió desde Islandia hasta la lejana China. Según algunas narraciones, sus aventuras lo llevaron al pozo de la inmortalidad, al descubrimiento de los submarinos, al valle de los diamantes y a la invención de una máquina voladora. En sus viajes, además, llegó a ver cosas sorprendentes: el pueblo de los hombres acéfalos, que no tenían cabeza; los árboles que producían frutos del tamaño de calabazas; los gigantes con brazos y piernas como afiladas sierras; la inquietante isla llena de cangrejos; las pulgas saltarinas tan grandes como las ranas; los curiosos animales con seis patas o con cinco ojos…

Al final de tantos fantásticos viajes, Alejandro comprendió que jamás podría alcanzar el infinito, como cualquier divinidad. Así que reconoció, por fin, que en este mundo todo tenía su propio límite.

Muchos años después, habiendo muerto ya, su nombre y su memoria tuvieron un contacto indirecto con el hijo de un dios. Cuando los tres Reyes de Oriente fueron a rendir homenaje a Jesús de Nazaret, el oro de Melchor era un regalo que procedía del famoso tesoro de Alejandro Magno. Así lo aseguraba una leyenda judía…

2 comentarios:

Alejandro Costa dijo...

Hola Mario, la leyenda de Alejandro Magno está muy bien. Me sorprendió que el oro que le entregó Melchor al niño Jesús, procediera del tesoro de Alejandro Magno.Pero...Lo de que los padres no existen, eso fue la repanocha. De todos modos prefiero no sacarle la máscara a mis padres. No valla a ser..
POR SI NO HAY METEORITO QUE LO IMPIDA, NOS VEMOS EL LUNES EN EL COLE.JA JA JA

Mario Aller dijo...

Una leyenda judía dice que el oro del rey Melchor procedía del legendario tesoro de Alejandro. Pero la historia no explica lo mismo. Así que, de momento...

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