Este vídeo merece estar na serie que iniciei con Carl Sagan, hai xa tempo. Como di o seu autor, Brad Goldpaint, parece que viaxamos no medio dun soño, medio durmidos, medio espertos, pero en conexión co ceo e a terra…
Carl Sagan fue un reconocido astrónomo, pero también un divulgador científico muy popular en su tiempo. La serie que realizó y presentó en la televisión, Cosmos, todavía es hoy recordada por su gran calidad. De hecho, en ella demostró sus cualidades de extraordinario contador de historias.
Recuerdo aparecía semanalmente en una televisión todavía en blanco y negro, en mis años de adolescencia. Hablaba de unos temas que me sorprendían mucho, y aquella voz pausada, casi hipnótica, se grabó en mi mente para siempre. Por eso, su libro Cosmos está conmigo desde hace años, y ha sido releído en varias ocasiones. El siguiente vídeo es un ejemplo de por qué fue capaz de llegar a tanta gente. Cuentan que la serie fue vista por más de 500 millones de personas y en más de 60 países.
El paso de las estrellas por el cielo nocturno ha inspirado a la humanidad desde muy antiguo. A través de la observación del sol, la luna, las estrellas y los planetas, los primeros pueblos aprendieron a medir el tiempo, como reflejaron en sus relatos. Así, en las distintas mitologías, las estrellas son las hijas del cielo y de la tierra que ordenan el mundo. Pero ahora, en la escuela y en el instituto, estas historias adquieren otra dimensión con el uso de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, el espinazo de la noche que nos contó Sagan, formada por los cientos de millones de estrellas de la Vía Láctea, puede verse en este pequeño vídeo. Se realizó en agosto de este año, en Queensland (Australia), cuando comenzaba a caer la noche sobre el mismo centro de la galaxia, que se movía hacia el oeste. En la lejanía del cielo, en el este, también se observan algunas de las nubes de Magallanes.
En la serie Cosmos, Sagan contemplaba la Tierra desde un punto de vista extraterrestre, como si viniese hasta aquí en una especie de nave espacial. Con ella se aventuraba en el inmenso océano del espacio y nos mostraba una forma de vida única, que, para el tiempo cósmico, acababa de surgir en un pequeño mundo azul. Pero ahora estamos descubriendo, gracias a las últimas investigaciones, que una de cada cuatro estrellas semejantes al Sol puede albergar planetas como el nuestro. Puesto que cada día es más evidente que nadie habla en nombre de la Tierra, como él mismo ya se preguntaba, alguien tendrá que defender su memoria y nuestra supervivencia…
Hace tiempo había ballenas en los océanos. Eran tan grandes como colinas y pacíficas como la Luna… Me sentaba al final del muelle a esperarlas. A veces me quedaba allí durante todo el día y durante toda la noche, hasta que de repente las veía llegar desde muy lejos. Avanzaban danzando a través de las aguas.
¿Y cómo sabían que tú estabas allí? ¿Cómo te encontraban, abuela?, preguntó Lili. Su abuela sonrió.
Ah, tenías que llevarles algo especial. Una caracola o una piedra de formas perfectas. Y si tú les gustabas, las ballenas aceptaban tu regalo y te daban algo a cambio.
¿Y que te dieron, abuela?, preguntó Lilí, ¿qué has recibido tú de las ballenas? Entonces, la abuela de Lili suspiró.
Una o dos veces,le susurró, una o dos veces las oí cantar.
En ese momento, el tío Federico irrumpió en la habitación y dijo bruscamente:
¡No eres más que una vieja chiflada! ¡Las ballenas fueron valiosas por su carne, por sus huesos y por su grasa! ¡Si quieres contarle una historia a Lili procura que se trate de algo útil, no le llenes la cabeza con tonterías…!
Pero la abuela de Lili continuó:
Aquí vivieron las ballenas millones de siglos, ya antes de que existiesen barcos, ciudades e incluso los hombres de las cavernas. Se decía de ellas que eran mágicas.
Cuando se durmió, Lili soñó con ballenas. En su sueño las oyó cantar como el viento. Saltaban sobre las aguas y la llamaban por su nombre. Por la mañana, Lili bajó al océano. Caminó hasta el final del viejo muelle, donde no había nadie… Sacó de su bolsillo una flor amarilla y la dejó caer:
¡Esto es para vosotras!, gritó al viento.
Lili se sentó al borde del muelle a esperar. Esperó toda la mañana hasta el atardecer.
Cuando comenzaba a oscurecer, tío Federico bajó de la colina a buscarla.
¡Basta ya de locuras!, dijo ¡vamos a casa!, ¡no te puedes pasar la vida soñando!
Aquella noche, Lili se despertó de repente. La luz de la Luna iluminaba su habitación. Se incorporó y prestó atención. La casa estaba en silencio. Lili saltó de la cama y se acercó a la ventana; oía algo en la distancia, desde el otro lado de la colina. Salió de la casa y corrió hacia la costa, mientras su corazón latía cada vez con más fuerza.
Allí, en el océano, estaban las ballenas. Saltaban, brincaban y giraban iluminadas por la Luna. Su canto inundaba la noche. Lili vio su flor amarilla meciéndose entre la espuma.
Pasaron minutos, quizá horas. De pronto, Lili sintió la brisa moviendo su camisón. Tenía los pies helados, comenzó a tiritar, se restregó los ojos. El mar había vuelto a la calma y la noche ya era muy oscura. Lili pensó que todo habría sido un sueño. Se levantó para volver cuando de repente, desde lejos, desde muy lejos, como un susurro del viento, oyó...
Despois das reunións celebradas en Copenhague para tratar o cambio climático, un xa non sabe que dicir. O futuro que lle agarda ao noso planeta non está claro, e hai quen fala do noso primeiro fracaso global.
Como estamos no tempo de pedir desexos, este vídeo é unha oportunidade. Chegounos desde o Brasil da man de @isisnan, unha amiga do Twitter. É un traballo da ONG Emcantar, e no seu vídeo imaxinan os pensamentos dun neno en harmonía coa natureza. Sería un dos mellores desexos que poderiamos solicitar hoxe, tanto para os nenos do mundo como para a Terra enteira.
Hai xa algúns anos, descubrín a Bruce Chatwin e a Paul Theroux na praia de Areas, en Pontevedra. Os dous escritores escribiran un libriño titulado Retorno a la Patagonia, que mercara antes de saír da casa. Ese lugar, a Patagonia, conmoveu a súa imaxinación, pois os dous escritores eran en realidade viaxeiros literarios. Para eles, a viaxe non era só unha forma de escritura: era unha forma de vida. E as viaxes, a vida e a literatura formaban parte dun mesmo todo.
Despois lin case todos os libros de Chatwin, pois encantoume a súa maneira de escribir e o seu espírito de contador de historias. Lembro de maneira especial a obra En la Patagonia, na que esa palabra abre un enorme espazo onde a literatura, a historia, a viaxe e a vida agardan impacientemente ao lector…
Na mitoloxía romana, Flora era a deusa das flores e a primavera. Segundo o poeta Ovidio, ao principio ela era unha ninfa chamada Cloris. Céfiro, o vento do oeste, namorouse dela, e cun bico transformouna en Flora…