13 mar. 2013

Los cuentos, un ADN cultural

Contamos historias y cuentos para hacernos entender, nos decía Dolors Reig en su blog El caparazón, un sitio de lectura imprescindible. Eso ocurrió hace casi un año, pero todavía sigo recibiendo avisos y comunicaciones acerca del contenido de aquel post. Imagino que es un tema importante y que por eso interesa, sobre todo por sus implicaciones educativas, y de manera especial en el aprendizaje de la lengua escrita. Porque en las investigaciones se demuestra que nuestro cerebro parece estar hecho para las historias, y no tanto para enciclopedias o información digital.

Lo cierto es que las historias ayudan a contextualizar las diferentes situaciones y a darles un impacto más emocional, que facilite su comprensión. El profesor Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, aseguró que, en cierta medida, los cuentos –las historias- funcionan como una lingua franca universal.

Como ya se dijo, las posibilidades que ofrecen las historias, tanto si se escuchan como si son contadas, son diversas y únicas:

  • El hecho de contar es algo tan común que apenas somos conscientes de lo que estamos haciendo, pero las valoraciones y reseñas más recientes aun hablan de la fuerza poderosa de la narrativa y del arte de contar historias.
  • Cualquier historia nos permite dividir sus eventos en unidades más pequeñas para que se pueda entender mejor la información que se transmite.
  • Además, una historia no solo ofrece información, también nos permite sentir las emociones de los personajes de la narración.
  • Las historias involucran a determinadas partes de la mente, y cuando se lee o se escucha una historia, hay muchas zonas del cerebro que se activan.
  • Nuestros cerebros, ante una historia, reaccionan como si nosotros mismos estuviésemos viviéndola.
  • Cuando leemos o escuchamos una historia, estamos procesando una multitud de imágenes. Dolors Reig, a la que citamos antes, ha escrito sobre este asunto en Lo que pasa en nuestros cerebros cuando leemos, en pantalla o papel, una historia.
  • Una persona puede recordar más de 2.500 imágenes con un 90 por ciento de eficacia, de ahí la importancia que ahora mismo tiene la narrativa digital o digital storytelling.

Escuchamos relatos para comprender a los demás, pero también para aprender de nuestras relaciones. De hecho, son una manera importante para recordar y aprender cosas y detalles. A menudo son el vehículo mediante el cual se manifiestan nuestras identidades y la pertenencia a diferentes grupos. Además, gran parte del conocimiento de una sociedad se encuentra en sus historias. Así, en las redes sociales más activas, los relatos en forma de anécdotas son una pieza básica para descubrir lo que realmente está pasando en la escuela del mundo…

1 comentario:

El Hada de los Cuentos dijo...

¡¡¡Ah, el maravilloso mundo de las historias!!! Sin ellas no somos nada. Nuestra vida misma es una gran historia que está hecha de multitud de historias pequeñitas. Un abrazo

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